Tal vez para
el actual habitante de las cercanías del inmenso desierto de arenas del Sahara,
o para el habitante planetario, este espacio terrestre siempre fue así.
Lo han cruzado, transitado en caravanas, con medios como el camello o el caballo; ahora con
pistas de asfalto. Pero los estudiosos, encuentran a mucha profundidad, debajo
de su superficies, huellas, testigos de que alguna vez este desierto estuvo
cubierto de gran vegetación; que fue
habitado por animales de muchas especies, y especialmente, la humana, lo pobló
y crearon grandes civilizaciones, culturas; sin más que mencionar las más
antiguas pirámides.
En la
mitología griega, se narra cómo el dios Helios, conducía un carro jalado por
cuatro caballos briosos, que arrastraban al ardiente Sol, de este a oeste, a gran altura de la Tierra. Esto lo hacía todos
los días, desde el amanecer al anochecer. Un día llevó este dios a su hijo que
pidió conducir a esos corceles, con cierta desconfianza el dios confió el
conducir la carreta a su hijo Faetón. Luego de unas horas, aburrido el dios
Helios se quedó dormido, mientras el hijo conducía el carro de fuego; parece
que los caballos sintieron unos brazos más débiles y se descontrolaron; poco a
poca empezaron a bajar hacia la tierra; asustado el muchacho despertó al padre que
tomó el control; pero no pudo evitar que el carro con el sol pasara cerca de la
tierra en el norte de África, lo que provocó incendios en los bosques del
antiguo Sahara y tostaran la piel de los habitantes que se volvieron negros.
Los humanos
prefieren aceptar cualquier explicación a un fenómeno, a no tener ninguna. Es
hermosa la fantástica explicación de cómo se formó el Sahara, pero no es una
explicación científica; es decir basada en hechos reales y lógicos. Lo correcto
es que el Sol, con su calor, fue una de las causas porque aún en este desierto
y en todos, las temperaturas son altísimas y sequedades casi absolutas.
Los espacios
casi planos, de enormes extensiones, sin cordilleras que los crucen, son frágiles
para las sequías y son la causa de formación de desiertos, cuando por las eras climáticas,
dominan las sequías. Jamás el clima en el planeta Tierra, desde su nacimiento,
ha sido constante; de todo lo cambiante de él, podemos considerar los “Ciclos
climáticos”. —como los 7 años de vacas flacas alternados con los 7 de vacas
gordas; donde lo inteligente es guardar pan para mayo.
Las
cantidades de calor que llega a la Tierra, Venus y Mercurio, por la cercanía al
Sol, son enormes; y especialmente en la Tierra, que por su gruesa capa
atmosférica, no dejar escapar el calor captado; que no rebota al exterior como
lo hacen las ondas de luz; por eso desde el espacio se le ve tan bella.
La conversión, de una enorme extensión plana
de tierra, como el norte de África, Desierto de Gobi, Australia y tantos otros,
comenzaron por la destrucción de bosques y partes verdes y húmedas— como puede
suceder en las planicies amazónicas en Sudamérica—. Cuando esto sucede en una
era de sequías por enormes temperaturas, todo el calor del sol calienta estas superficies
hasta sequedad total; por convecciones se producen fuertes vientos que
arrastran, erosionan las superficies; que conforme avanza los años de sequías,
empiezan a extenderse estas superficies hasta hacerse enormes; captan más y más
calor y se hace irreversible la reforestación o el cubrimiento de vegetales.
Todo el espacio es cubierto por polvos, arenas; incapaces de control, aunque
pase la era de sequías, los desiertos se han creado y así quedan.
Donde había un paraíso, incluyendo al humano,
desaparece hasta ahora. Los científicos, encuentran pruebas de ello cuando al
realizar sus excavaciones encuentran ciudades enterradas; quedando a la
interpretación de ello, porque tantas veces, no hay registro de lo que hubo.
Después de
muchas décadas, quizás siglos, la Tierra actual, sufre de grandes
modificaciones de temperaturas; no se puede prever sus consecuencias; aún con
la poderosa ciencia, tecnologías y capacidades de organizaciones empresariales
humanas, para las realizaciones, aun gigantescas; pero toda realización es dependiente de los acuerdos de los humanos;
que nunca favorecerá a todo el género humano, si grupos humanos, sólo se organizan
para sobrevivir ellos.
La situación
de los humanos como especie es difícil, porque los de poder actual, sólo piensan
en enriquecerse infinitamente, y esto sólo es posible con los empobrecimientos
de las masas mundiales. La naturaleza no va a crear paraísos para los humanos.
Les ha dado un órgano capaz de conocimiento, producción de ideas, manos para
sus realizaciones. Existen, en los desiertos y no tan desiertos, enormes
espacios para la irrigación y producción de alimentos, vestido y demás; cualquier
cantidad de agua en otros espacios; es responsabilidad de los humanos, el juntar
ambas materias para su sobrevivencia.
¿Habrá que esperar unos miles de años más para
que el humano piense en todos los humanos, no sólo en sí mismos?



No hay comentarios:
Publicar un comentario