Los
rendimientos físicos, las potencias musculares, como fuerza, rapidez,
resistencia, frecuencia de partidos, deben constatarse en el terreno, porque no
somos iguales; la edad es sólo un punto de partida; una arbitrariedad e
ignorancia sobre los rendimientos humanos.
Paolo es un
jugador que se acerca a la genialidad, como pocos, porque además del talento
natural y cultivado, usa su cerebro y su experiencia para dirigirse así mismo
mientras juega. Lo mismo se observa en los que han sido grande jugadores y los
son ahora, como lo serán siempre. Tal parece que esto no es para todos. Como se
dice: de todos, muchos son los llamados, pero pocos los escogidos; la naturaleza
jamás da calidad a raudales; pero la esconde en las multitudes.
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