La pertenencia sin
libertad, no es felicidad. Libertad para no hacer el mal. Toda organización,
implica finalmente un sometimiento, porque el poder, de cualquier clase, vuelve
déspota, al jefe, seguidores o parientes.
Todos los dogmatismos
actuales, desaparecerán con sus sacerdotes fanáticos; el tiempo lo ablanda y rompe
todo para que surja lo nuevo o diferente, no siempre los superior relativo.
Si algo se puede
entender de la razón de la existencia humana, es la que el destino del hombre
es ser feliz…agregándoles necesariamente: pero no a costa de otros humanos,
sean los que sean.
¿Es posible esto, con
ya 10 mil años de “Cultura humana”? No lo sabemos, quedan miles de años de
existencia para la especie humana, más allá de las bajas causadas por la
naturaleza o la propia estupidez humana de la explotación de sus congéneres, de
esclavitudes encubiertas o de guerras genocidas abiertas.
Ω
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