Los alemanes, otrora
en la historia bárbaros frente a los civilizados romanos y griegos, hoy de muy
alta civilización por su evolución humana, no desmemoriados, egoístas, irracionales, saben
que cuando chibolo contrataron a Bombardero Claudio Pizarro, les enseño el
juego pícaro, de habilidad sudamericano; no lo olvidan como se hace en Perú de
tanto estiércol en las mentes y espíritus de grupos de gentes que llegan a
tener poder social.
Hay peruanos, que por
sus propios méritos pasan a la historia: pero otros peruanos, mal nacidos—
porque debieron nacer en países de la envidia, la traición la animalidad, lo
cavernario—, otros peruanos sólo buscan aquello en que fallaron para
hiperbolizarlo; pero esconden, minimizan, lo que aportaron; igualmente esas
miserables vidas no quedan en la historia como los exageradamente
vilipendiados.
El Bombardero, dejará
de lanzar sus bombas a los arcos rivales, nunca enemigos odiados, y otros
capítulos se escribirán a su historia personal. Un golcito Claudio a tu exequipo;
deberías despedirte del fútbol en el próximo sudamericano; juegas en Alemania
hoy, contra qué equipos, pero para los enfermos de envidia en el Perú, ese
fútbol es inferior a sus miserables neuronas. Y lo lamentable es que pareciera
se estuviera formando una parte de las nuevas generaciones en Perú, con
mediocres tirapiedras, pulpìnes, ninís.
Ω
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