Qué le falta al deportista, al futbolista peruano. (Y muy
especialmente a sus directores técnicos y dirigentes). Lo mismo que para todos
los jugadores peruanos, desde la cuna: falta de inteligencia deportiva,
futbolística, en el fútbol. Por eso el Tigre se señala y aprieta
desesperadamente las sienes.
Es perder el tiempo discutir si el jugador peruano es
talentoso o no; porque todos en el mundo futbolístico le reconocen un tremendo
y natural talento para este deporte. Basta recordar el agradecimiento del
fútbol alemán por la presencia desde chibolo de Claudio Pizarro en su fútbol,
que les enseñó el juego pinturero, como individuos y como equipo o grupos
dentro del conjunto. Allí, en lo de talento no está el problema, porque de eso
es exportable. Y, recordando a Lajos Baroti, en su desesperación de dirigir a los
peruanos, él decía que los jugadores de fútbol peruanos no eran jugadores, sino
“Malabaristas de circo”. Bueno, suficiente.
Les falta razonamiento; porque los entrenadores entrenan
cuerpos, músculos y despiertan espíritus; de lo cual a l peruano también le
sobra; quién se atrevería a decir que no, si allí están las tremendas pruebas de
ello, cuando juegan hasta el último minuto; el tremendo empuje para clasificar
para el mundial, la ira de salir por agotamiento, que al verlos, si no
tuviéramos corazones de miuras, cuántos nos hubiéramos ido en aquellos partidos.
Talento muscular; corazones de guerreros; no son el
problema; inclusive, la potencia muscular, desarrollando en capacidad los
músculos del fútbol y las capacidades pulmonares para las resistencias, eso se
entrena y lo hacen con suficiencia; pero lo que se descuida, es el
funcionamiento del cerebro, el RAZONAR PARA EL FÚTBOL, EN EL MOMENTO DEL
FÚTBOL.
Recordando nuestra asignatura de psicología básica, o teoría
del conocimiento, lógica y lo relacionado con el funcionamiento de la materia
gris, el razonamiento no es sino una combinatoria de ideas premisas para obtener
por conclusión otras; dialéctica le llamaba Hegel. Luego el razonamiento se puede
usar para RESOLVER PROBLEMAS; partiendo de lo conocido para llegar a lo nuevo desconocido;
como solución de problemas.
En el último partido de la Sub 17, podemos constatar la tesis
propuesta: los jugadores peruanos debían salir no a solamente ganar, porque se
clasificaba por diferencia de goles también. (¿SE olvidó de recordarlo el
director, con lo cual tenemos prueba de que no se piensa?)(¿No lo sabían o se
olvidaron, no lo pensaron los jugadores?). Para finalizar el partido, el rival
de mucho fuste ya estaba totalmente aplastado; claramente sólo frente al arco,
en el minuto final el delantero peruano no hizo el gol, se paró en el área rival,
esperando, perdonando la vida como suelen amargamente decir relatores,
comentaristas del fútbol que sí piensan; haciendo tiempo porque ya ganaban; ¿JAMÁS
PENSARON QU LA CANTIDAD DE GOLES ERA IMPORTANTE? Porque inclusive pudieron
hacer dos o tres goles más; podían hacerlo, jamás lo pensaron.
Si Perú Sub 17, ganaba al buen equipo rival, con cuatro o
cinco goles, desenmascaraban totalmente la falta de moral del equipo argentino,
porque, con la intención de favorecer y perjudicar a un futuro rival que ya se
tiembla en el tuétano, hubiera tenido que dejarse ganar por cinco goles de diferencia;
una repugnante situación, para pedir la nulidad del partido.
Así como el gallero, alienta a su guerrero, el jugador
necesita de eso, el peruano también, con reclamos de que razone las jugadas,
como lo hacen los grandes, los divos como Messi, Cristiano, Suarez, Neymar, y
nuestro Paolo; entre los latinos, sin mencionar a otros. Por eso cuando el
Tigre, tantas veces inútilmente, se señala el cerebro para que el jugador
piense, entendemos que allí está el talón de Aquiles de buen fútbol peruano.
No es fácil razonar, qué jugada hacer en el momento en que
cansado, rodeado por veloces rivales, marcado, analizar la situación, mirar el
espacio cerca y panorámicamente, para decidir qué hacer; en la situación, como
golpea a la pelota que se mueve, está a tal altura; todo ello en décimas de
segundo, pero, sólo el uso de la mente diferencia a los grandes de los demás que
pueden serlo. Esto no debe dejarse al jugador, hay que enseñarle cómo
desarrollar la potencia mental, en entrenamientos especiales. Haciéndoles ver
jugadas de los partidos y preguntarle que debió hacer el jugador para no
fracasar en la jugada.
Pero, los que no piensan, dirán que estos análisis de
comunes aficionados al fútbol, o hinchas del fútbol de su patria, son sólo blá,
blá, blá; que esto no es necesario…por supuesto que dicen eso… porque no
piensan.
Ω
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