jueves, 25 de abril de 2019

LOS ANÁLISIS INNECESARIOS, PORQUE EN PERU NO SE PIENSA, SÓLO SE SIENTE, QUE ES MÁS FÁCIL, MÁS BARATO, HACE MÁS DAÑO




Qué le falta al deportista, al futbolista peruano. (Y muy especialmente a sus directores técnicos y dirigentes). Lo mismo que para todos los jugadores peruanos, desde la cuna: falta de inteligencia deportiva, futbolística, en el fútbol. Por eso el Tigre se señala y aprieta desesperadamente las sienes.
Es perder el tiempo discutir si el jugador peruano es talentoso o no; porque todos en el mundo futbolístico le reconocen un tremendo y natural talento para este deporte. Basta recordar el agradecimiento del fútbol alemán por la presencia desde chibolo de Claudio Pizarro en su fútbol, que les enseñó el juego pinturero, como individuos y como equipo o grupos dentro del conjunto. Allí, en lo de talento no está el problema, porque de eso es exportable. Y, recordando a Lajos Baroti, en su desesperación de dirigir a los peruanos, él decía que los jugadores de fútbol peruanos no eran jugadores, sino “Malabaristas de circo”. Bueno, suficiente.
Les falta razonamiento; porque los entrenadores entrenan cuerpos, músculos y despiertan espíritus; de lo cual a l peruano también le sobra; quién se atrevería a decir que no, si allí están las tremendas pruebas de ello, cuando juegan hasta el último minuto; el tremendo empuje para clasificar para el mundial, la ira de salir por agotamiento, que al verlos, si no tuviéramos corazones de miuras, cuántos nos hubiéramos ido en aquellos partidos.
Talento muscular; corazones de guerreros; no son el problema; inclusive, la potencia muscular, desarrollando en capacidad los músculos del fútbol y las capacidades pulmonares para las resistencias, eso se entrena y lo hacen con suficiencia; pero lo que se descuida, es el funcionamiento del cerebro, el RAZONAR PARA EL FÚTBOL, EN EL MOMENTO DEL FÚTBOL.
Recordando nuestra asignatura de psicología básica, o teoría del conocimiento, lógica y lo relacionado con el funcionamiento de la materia gris, el razonamiento no es sino una combinatoria de ideas premisas para obtener por conclusión otras; dialéctica le llamaba Hegel. Luego el razonamiento se puede usar para RESOLVER PROBLEMAS; partiendo de lo conocido para llegar a lo nuevo desconocido; como solución de problemas.
En el último partido de la Sub 17, podemos constatar la tesis propuesta: los jugadores peruanos debían salir no a solamente ganar, porque se clasificaba por diferencia de goles también. (¿SE olvidó de recordarlo el director, con lo cual tenemos prueba de que no se piensa?)(¿No lo sabían o se olvidaron, no lo pensaron los jugadores?). Para finalizar el partido, el rival de mucho fuste ya estaba totalmente aplastado; claramente sólo frente al arco, en el minuto final el delantero peruano no hizo el gol, se paró en el área rival, esperando, perdonando la vida como suelen amargamente decir relatores, comentaristas del fútbol que sí piensan; haciendo tiempo porque ya ganaban; ¿JAMÁS PENSARON QU LA CANTIDAD DE GOLES ERA IMPORTANTE? Porque inclusive pudieron hacer dos o tres goles más; podían hacerlo, jamás lo pensaron.
Si Perú Sub 17, ganaba al buen equipo rival, con cuatro o cinco goles, desenmascaraban totalmente la falta de moral del equipo argentino, porque, con la intención de favorecer y perjudicar a un futuro rival que ya se tiembla en el tuétano, hubiera tenido que dejarse ganar por cinco goles de diferencia; una repugnante situación, para pedir la nulidad del partido.
Así como el gallero, alienta a su guerrero, el jugador necesita de eso, el peruano también, con reclamos de que razone las jugadas, como lo hacen los grandes, los divos como Messi, Cristiano, Suarez, Neymar, y nuestro Paolo; entre los latinos, sin mencionar a otros. Por eso cuando el Tigre, tantas veces inútilmente, se señala el cerebro para que el jugador piense, entendemos que allí está el talón de Aquiles de buen fútbol peruano.
No es fácil razonar, qué jugada hacer en el momento en que cansado, rodeado por veloces rivales, marcado, analizar la situación, mirar el espacio cerca y panorámicamente, para decidir qué hacer; en la situación, como golpea a la pelota que se mueve, está a tal altura; todo ello en décimas de segundo, pero, sólo el uso de la mente diferencia a los grandes de los demás que pueden serlo. Esto no debe dejarse al jugador, hay que enseñarle cómo desarrollar la potencia mental, en entrenamientos especiales. Haciéndoles ver jugadas de los partidos y preguntarle que debió hacer el jugador para no fracasar en la jugada.
Pero, los que no piensan, dirán que estos análisis de comunes aficionados al fútbol, o hinchas del fútbol de su patria, son sólo blá, blá, blá; que esto no es necesario…por supuesto que dicen eso… porque no piensan.


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