La
política siempre ha sido usada como arma para gobernar y enriquecerse personalmente o como grupo
ideológico, político, social, familiar, empresarial, militar, religioso… a cualquier
costo; nunca se ha empleado, hasta ahora, como herramienta para construir una
sociedad racional, sino justa; con eterna discusión entre el débil y el fuerte
de que es justicia.
Los
humanos estamos construidos, pintados de diferentes colores, con materiales semejantes
pero funciones, acciones dialécticas; nada hay más heterogéneo que la naturaleza
mental, instintiva, tan diferenciada en los humanos, con contradicciones
fatales; la historia está llena de infiernos más que de paraísos.
Así,
los creadores de la vida, lo han dispuesto; sin que haya filosofía que lo
explique, sólo lo compruebe. No pudiendo eliminarse los opuestos, provocan lo
nuevo; en tiempos cíclicos; donde un estado de paz, a veces de bienestar,
siempre es precedido de guerras extremas, ataques de la naturaleza como los desastres
naturales, sequías por años, pestes. Y después de lo bueno, también empieza el
decaimiento social, degeneraciones…para repetirse los ciclos; es alentador saberlo.
Las
religiones, impotentes para cambiar las realidades, crueles para las mayorías,
enseñan a hacer como el avestruz, a no ver la realidad ante la supuesta
incapacidad de eliminarla, modificarla o controlarla, enterrar la cabeza y
esperar que las cosas se arreglen solas; o renunciar a luchar contra la maldad
en el mundo humano y natural y esperar la muerte con lo que se acabará todo
sufrimiento…y también…todos los placeres generalmente mal habidos o inconscientes
de los poderosos que dirigen el mundo para sus intereses.
El
peor error que podía haber cometido las fuerzas de la naturaleza, al crear la
vida y a los humanos, era dar inmortalidad, como a los dioses griegos; tanto al
débil para su eterna explotación y asesinatos, genocidios; como para el
enriquecido poderes, en placeres, entonces el abuso hubiera sido eterno. Más,
en todas la limitaciones de las fuerzas creadoras en el universo, por su falta
de perfección, acertó profundamente en no hacer inmortales a ningún humano, pobre
o rico, bondadoso o perverso.
Que
los científicos de la Mecánica Cuántica, hablen de la resurrección, de la supervivencia,
la vida eterna por cuerpos duplicados, es aceptar que nos den caldo con
tenedor.
Allí
están, a los ojos de todos los humanos del mundo, el caso de los faraones; enriquecidos
con el robo a otros países, usando la guerra para ello, y con agonías
paranoicas, por no poder llevarse el oro robado después de la inevitable muerte
que a todos llega. Esta última idea en la agonía, debe haber sido de espanto;
por ello se hacían cubrir con el oro de eterna existencia para que les indujera
esa propiedad; cuando se observa a una momia egipcia cubierta de oro no se
puede evitar, si algo se piensa, o siente, en lo patético de ello.
Debe
haber, seguramente, en la agonía, en los últimos segundos de vida, alguna idea;
ojalá fuera por recordar lo más dulce sucedido y no la angustia de dejar toda
la riqueza acumulada y no poder llevarla.
Ω

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