martes, 9 de abril de 2019

QUÉ PASA EN LA SUB 17 DE PERÚ



Los chilenos y peruanos tuvieron un torpe partido: se aniquilaron ambos físicamente.; y se dieron los resultados; los peruanos, como se dice, sin piernas, semejante a los chilenos, sólo que estos están más cerca de la clasificación.
No es fácil, por lo económico, contratar un entrenador de calidad, un preparador físico de calidad, los jugadores nos los da la sociedad y no más allá. Sin embargo, hay una media docena, o siquiera cuatro que llegarán a destacar y servirán a la selección peruana.
Hay calidades, como en todo quehacer humano, en los entrenadores, directores técnicos y sus preparadores físicos; empezando por el cimiento que son la dirigencia del club, empresa, institución. Luego, una explicación o análisis del rendimiento de la sub 17, nos lleva a considerar esos factores de su rendimiento, incluyendo por supuesto, que siempre la última instancia de un resultado son los jugadores en este caso; su talento natural, sumados a su inteligencia, a su temperamento para el “combate” deportivo.
La experiencia de décadas, da algo de autoridad sobre los temas. El fútbol peruano sólo puede estar debajo del brasileño, argentino e inclusive uruguayo; y la competencia por estar a continuación, queda en los equipos de los demás países sudamericanos.
Un equipo para una competencia, y tan dura como la de jugar cada 48 horas, tendrán superioridad los de mayor ventaja muscular comparativa; los que tengan más peso de músculos por jugador, sin entrar en más detalles; luego está los talentos naturales de los jugadores, sus inteligencias y sus temperamentos; ellos son responsables dentro de las canchas.
Pero, la estrategia para toda la clasificación o campeonato, dependen en primer lugar del preparador físico y luego del director, quien debe diseñar la estrategia y las tácticas para cada partido e IMPONERLAS a sus jugadores en todo  omento, porque dentro de la cancha hasta se pierde el control mental, emotivo; y más si se es un muchacho que recién empieza.
En el Hexagonal clasificatorio para el torneo sub 17, nadie puede ganar los cinco partidos que le corresponden; luego hay que asumir la derrota de alguno o más, entonces hay que razonar con quien no esforzarse por ganarle, generalmente al más fuerte histórico; donde es preferible perder, sin agotamientos musculares, veneno de los peruanos flacuchentos, ni expulsados, sancionados, otra flaqueza peruana.
El equipo peruano, tácticamente, no debió esforzarse contra los argentinos que son muy buenos; debió cuidar piernas, como se dice; pero peor fue el error táctico contra los chilenos; el técnico de Perú debía saber cómo juegan los chilenos: a 100Km/hora, los primeros 20 o 30 minutos, consiguen dos goles y los defienden todo el resto de partido; es una táctica que muchas veces les ha servido contra equipos donde no hay gente que piense; que creen que es sólo cosa de poner jugadores con camisetas numeradas y decirles para dónde patear.
Se cambió el esquema de sólida defensa por el de atacar a los chilenos, y conocemos los demás: ambos equipos terminaron destroncados; uno defendiendo y el otro tratando de achicar tremenda diferencia; faltó inteligencia. Un gran entrenador decía, cuando le criticaban los de microneuronas, decía que él nunca cambiaba la estructura del equipo si este estaba ganado, y ya estaba ensamblado; bueno es que eso era pensar con inteligencia.
Con Paraguay, los paraguayos parecían que recién empezaban las eliminatorias; los peruanos sin fuerza—no les falta talento—, desesperados, sin estructura de juego— no podemos exigirles un nueve, pero el que estaba allí, no sabía dónde estaba.
No es fácil lo que queda, sólo hacer rápido análisis, corregir., volver al buen camino que se tenía de defender y salir con toque y culminación, pero ya con Celi adelante por ejemplo; sin abandonar al arquero para que lo fusilen, de cerca o de lejos; en una tonta marcación al hombre, persiguiéndolo hasta los baños, y no cazar al que cae en su espacio asignado, cómo en el básquet; todo en función de la energías del momento.
Sabemos que no hay dinero para las contrataciones; que no podemos pedir peras al olmo; pero el director técnico bien puede esforzarse para ser simplemente más lógico y no dejarse llevar por la mediocridad de su alrededor, en la conformación del equipo, en las tácticas.

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