El amor de pareja, es
espiritual, inmaterial, es sentimiento; breve, limitado; suele oscilar en el
alma, entre el éxtasis y la agonía. Es como la bella envoltura de un caro
regalo, que luego se tira, para llegar al verdadero objetivo de la relación: el
contacto sexual para la reproducción; aunque el humano es el único animal que
manipula ello, se burla, puede evitar la reproducción; y disponer del truco orgásmico
del que se vale la naturaleza, para hacer que los seres vivos se reproduzcan,
sean mamíferos o insectos.; sino, no buscarían, hasta con tanta animalidad como
en el humano, el contacto; tantas veces con violencias extremas hasta de muerte
cruel.
El amor de pareja, puede
durar lo que la embriaguez de una gran vaso del mejor vino, y…luego…se puede
esfumar, tal como apareció; dejando resacas que dependen del individuo y de su
cultura, de la moral en la cual cree. Lo único cierto, es que lo espiritual
comienza a desaparecer con el primer beso; partida de lo material.
Orgasmo se llama, es
el placer más intenso en la naturaleza; causa en el humano, de las peores
aberraciones y asesinatos.
El placer es
material, contacto material. No son lo mismo amor de pareja y sexo; aunque
están en el mismo paquete de regalo. El amor empieza a desaparecer con el
primer beso; lentamente se extingue, hasta suele volverse opuesto. Por eso el
amor puede durar mucho o poco, pero siempre empieza su desaparición con los
primeros toques del cuerpo. Sin embargo, el amor de pareja, no es el objetivo,
sino la reproducción que los humanos burlan, como ya se dijo.
Las consecuencias de
esta extinción, suelen ser de mucho dolor, tan expuesto en los medios de
comunicación; en tantos grados de agresiones estúpidas; porque, especialmente
en las mujeres, les ponen desde pequeñas en la mente eso de que “Hasta que la muerte los separe”; y
buscan arreglos que en la mayoría de casos no se dan y se perpetúan los
maltratos, frente o sobre los hijos.
Después de tantas
historias de violencias, faltas de respeto o respetos perdidos, con futuros en
que aumentas los casos y las formas de barbarie, cuando se ha perdido el cariño
y el respeto, hay que reeducar al humano desde niños, desde niñas, para la
relación de pareja: “Cuando el afecto y el respeto se termina, hay que
separarse; no sirve el cariño de un solo lado y nadie es propiedad de nadie”.
Ante una falta muy
grave, especialmente en la mujer que es infiel, tenga o no hijos; tal vez se
merezca una fuerte bofetada; y eso debe ser todo con la separación inmediata;
con testigos, mejor. Con responsabilidad criminal con los hijos, que deben ser
empoderados hasta mayoría de edad o culminación de estudios.
Debemos crear una
nueva moral para estos tiempos en la civilización occidental y cristiana;
porque la degeneración continuará.
Ω


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