Me recuerda a mi niñez,
cuando me escapaba al cerro; verde después de las lluvias de invierno; no
habían ni abundaban los depravados de hoy, especialmente los violentos, lo que
no seducen, sino golpean y asesinan y siguen vivos; un ardor en mi trasero me
recordaba el tres puntas de mi madre, o una varilla dura recogida en el camino;
pero también vivamente recuerdo que mi sentimiento se repartía entre la
felicidad de haber estado libre en aquella loma y la línea de ardor en mis
infantiles nalgas.
Madre bendita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario