Encontrar tecnología, que neutralice las energías
dañinas que se desprenden en la fisión o fusión nuclear, para obtener calor
como generador de energías eléctricas, debe de ser el mensaje o moraleja de
Chernóbyl.
Cuando el humano domine el desprendimiento dañino
de energías en la fisión nuclear, neutralizándolas, podrá disponer de infinita
energía para sus necesidades.
Un gran camión cargado, podría cumplir su función
con unos pocos gramos de uranio u otro metal radioactivo y sin complicaciones y
por años sin renovación; las centrales eléctricas serían inocuas para toda
forma de vida.
Tal es la meditación a que nos lleva aquel lugar ucraniano, llamado
Chernóbyl, hoy un cementerio peligroso aún.
Ω

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