Mientras no
encontremos una filosofía que sea aceptable de las razones de la vida y la
muerte, la existencia no será de admirar y no podremos aceptar el horror de las
situaciones de tener que ofrecer la vida propia a cambio de las que amamos, sin
ningún premio, sin ninguna sanción para la perversidad o crudeza de la
realidad.
Ω
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