Aunque duela, tampoco
tampoco; ¿deberíamos aceptar como parte de la moral, de las tradiciones, la
eutanasia, la muerte voluntaria, serena, pacífica, consentida, en un dormirse
en paz; sobre todo comprendida, y aprender a vivir plenamente, sin dejar para
después, mientras se está sano y joven?
Finalmente, es cosa de conciencia y razón
individual, familiar, social; especialmente, los casos de enfermedad terminal.
Ω
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