Siempre me he
preguntado, si la pobreza en la niñez, sólo se la siente en el estómago, nunca
en el espíritu y menos en la mente; sino no reiríamos, nos indignaríamos.
Nada hay más hermoso,
admirable y al mismo tiempo que llena de ira, la sonrisa en la pobreza, por su
valentía para ello; porque hay responsables morales, culturales para esas
situaciones.
Nada hay más inmoral
que el enorme desarrollo tecnológico junto con el crecimiento incontrolable de
la pobreza y miseria en el planeta de los humanos de los actuales tiempos y con
señales de crecer en esa dirección.
Ω
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