Sólo la respiración
es más vital que el alimento incluyendo al agua.
Toda cultura, desde
las tribus prehistóricas, ha sustentado su sobrevivencia en algún alimento que
pudieron domesticar. En cada continente este alimento básico ha sido
específico; así en el norte de África, en Europa y espacios cercanos, lo fue el
Trigo; en el Asia, el Arroz; y en América la Papa y el Maíz.
Podemos partir en la
historia de la Papa, que se originó en las Sierras de Sudamérica y que fue
descubierta y utilizada hace miles de años por los primeros habitantes de este
subcontinente. Además, de que su especie contiene miles de razas o variedades
diferentes; superior a otras especies vegetales como el arroz y el trigo.
Entre otras
características, está la potente capacidad de poder, por deshidratación
natural, poder se conservada casi indefinidamente en el tiempo.
La productividad,
como en todo bien, depende lo invertido en su cultivo; en cuanto a
fertilizante, agua e insecticidas. La calidad, es característica de gran
discusión por la enorme variedad de ellas; como si la naturaleza hubiera creado
conjuntos de razas según el año o era climática; dependiendo la producción más
de las clases de energías del Sol de ese año o periodo, que de la tierra misma
y sus fertilizantes. Esto de las calidades y cantidades de energías solares, no
es de mi conocimiento aun.
En Perú hay bastante
espacio para la investigación científica de este producto tan vital para toda
la humanidad ahora. Los trabajos al respecto son aislados, sin información. Los
ministerios respectivos, organizados con los distritos y fuerzas vivas,
deberían planificar el estudio de este tubérculo cuya bondad no sólo está en su
exquisitez cuando está fresca, sino que podría salvar vidas en sequías en el
planeta; ya lo hizo en varias ocasiones, en Europa y otros lugares del planeta.
Ω

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