Me agrada la pelea de
toros, tanto como me desagrada las corridas asesinas. La pelea de toros son
hechos naturales; pero la corridas es creación de perversos.
Sólo sería aceptable
con protocolos, donde nadie salga herido y el torero demuestre su capacidad para
eludir los ataques, el toro es irracional, sólo atacará.
Por otro lado hay
belleza en la figura dinámica del animal y la forma del cuerpo de torrero, de
bailarín de ballet; por décimas de segundo puedes congelar el movimiento y
tienes ambas figuras en el ruedo como estatuas vivas.
Pero, cuando el
animal es asesinado, previamente le destrozan los pulmones para que se vaya
ahogando en sus propia sangre y facilitar la infamia de la práctica…no todo los
espíritus lo toleran; tantas veces el propio torero es la víctima; para un
público canalla que recuerda a las chusmas romanas en plena degeneración moral
en sus circos.
Me agrada la pelea de
toros, estos rivales suelen ser incitados a la pelea por la presencia de una
vaca y siempre mejor por la de una nueva ternera.
Me repugna la cobarde
corrida de toros, especialmente cuando el toro no quiere pelear y es obligado
al sacrificio.
Ω

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