Un salario racional
al trabajador, no sólo es de justicia, ese sentimiento de estar haciendo, lo
correcto porque sí, porque es creencia en los seres humanos altamente
civilizados, cultos, antes que de leyes hechas por los socialmente fuertes y
astutos e inescrupulosos del momento; sino que la mayoría de salarios son el
combustible en el motor de la economía, en forma de demanda; y qué buen piloto
no quisiera tener un potente combustible, en cantidad suficiente e inacabable.
Son los millones de
consumidores que gastan diariamente los soles de sus salarios los que dan
utilidades a las empresas, crean sus riquezas; tantas veces no pagando
completamente los impuestos a las rentas, ni salarios justos en las ideas ya expresadas.
Los medios de
producción son inútiles para producir riquezas sin los mercados de consumo; y
estos mercados son básicamente los millones y millones de trabajadores del
mundo; siendo mercados potenciales los trabajadores sin trabajos o
subempleados. Sólo los mercados poderosos y sanos, crean riquezas, y los
mercados son básicamente los trabajadores.
Algunas empresas, por
convenios con sus trabajadores, les conceden a estos partes de las utilidades
cuando las tienen; esto debería ser práctica universal. Sería preferible que el
empresario comparta las utilidades con sus trabajadores como lo hace con sus
socios, en porcentajes racionales; así toda la organización se esmeraría en ser
productiva, eficiente, rentable.
Toda cantidad
constante suele ser perjudicial, como el goteo de agua en un pilón, es poco,
pero por lo constante llega a ser perjudicial; mientras lo variable es
acomodable a la realidad.
Ω

No hay comentarios:
Publicar un comentario