Este sencillo señor,
es un microagricultor; no tiene más de dos hectáreas en pedazos; como él, hay
millones de familias que vienen de la historia y desean quedarse en ella.
Alimentan a su familia; crean trabajo agropecuario, que puede llegar a lo
pequeño agroindustrial; hay excedentes que lleva al mercado, que sumados a los
de millones de agricultores familiares, pequeños, alimentan al país. Los gobernantes, gobierno tras gobierno,
oportunistas, políticos dogmáticos, idealistas,
académicos, ignoran esta realidad; no la entienden, no ven su enorme potencial
social económico, no les importa porque jamás serán estadistas, sólo pandillas
de políticos y políticas dogmáticos lacayos de
los poderes extranjeros.
La microagricultura o Microagropecuaria, es
una categoría de producción de alimentos que no existe en el sistema económico
peruano, pero allí está, dando trabajo a millones de familias, sin ayudas para
la productividad, con algunas veces onerosas finanzas privadas para sus pocas
tierras; allí años tras año con las
manos en la tierra, sembrando, cultivando, cosechando, vendiendo sólo kilos,
pero alimentando a millones más;
mientras la “Macroagricultura”, para ella, se crean nuevas cientos de miles de hectáreas
de irrigaciones para la exportación, que no es mala, si aporta con impuestos;
porque crea trabajo en el campo y da base para la Agroindustria; pero, la
Microagropecuaria y la Macroagropecuaria, son categorías diferentes y a la vez,
económica y socialmente, deben ser complementarias.
El neoliberal piensa,
si eso es pensar o plagiar de Europa, Asia, Estados unidos, cree que sólo es
válida la gran agricultura, la Macroagricultura, donde sean sólo cuatro los
propietarios en Perú y sean fuente de gran inversión financiera, y que sólo esta
categoría debería legislarse; porque los pequeños son mucha chamba para
explotarlos, para que sean fuente de riqueza financiera.
Debemos crear en Perú,
por los peruanos y peruanas de nuevo pensamiento, sean de las generaciones que
se van o están fermentando, una Microagropecuaria para crear trabajo para
millones de familias que alimentaran a millones de peruanos en un mercado
interno y finanza del estado, de la sociedad peruana para los peruanos. No
olvidemos la tremenda raíz genética agrícola de donde vienen los indígenas
actuales en Perú; aun millones y millones y que continuarán por herencias.
Hay que crear un
sistema de producción de alimentos con toda la ciencia, tecnología,
organización actual, para los años de sequías que llegarán con el calentamiento
global; los antiguos emperadores indígenas lo sabían, por eso crearon los
tambos o graneros, perfectamente distribuidos en el espacio territorial, donde
almacenaban el chuño, el charqui, semillas; lanas, cueros… que podían durar
años.
Los peruanos comunes
y corrientes, no debemos confiar plenamente en los gobernantes, sin constantes
controles y acicates, que para seleccionarlos, se requieren de nueva leyes aberradamente
hechas por ellos mismos. Estos políticos sumados a los empresarios coimeadores,
no dejan desarrollar al auténtico Perú, en sus tres regiones, más sus mares,
bien definidas, bien diferenciadas, que en los platos de alimento se
complementan; sabotean el futuro de nuestro Perú con sus escándalos históricos de corrupciones
que hoy estallan porque no daban más y ya estaban todos.
Ω
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