Los humanos que
siempre han usado más sus manos que su lengua, son los que históricamente han
construido las civilizaciones; sólo que nunca les han pagado lo que realmente
les correspondía. Se habla de la eternidad de los faraones, pero los obreros de
la construcción, no aquellos, son los que finalmente construyeron las
pirámides; sin ellos, esas colosales estructuras, no habrían existido, así como
tantas, como la Muralla China, Machu Picchu…
Pero, más
racionalmente: la Idea, que es idealista, intelectual, es necesaria para la creación
de lo que no existe; pero sin manos para las realizaciones, las ideas se quedan
como neuronas entrecruzadas. Finalmente; ideas y manos, son valiosas en los
humanos y los frutos de ellos nunca han sido equitativamente repartidos, ni
como fama, ni como riquezas.
En los límites de la
creación, la naturaleza, el universo, creó a la especie humana, para que esta
continuara con la creación, y para ello le dio razonamiento para planear y
manos para ejecutar.
Por eso, jamás el
trabajador debe considerar que su trabajo es humilde, de poco valor, porque
bastaría decirle a lo orgullosos que si quieren calles limpias, las barran
ello.
Alguna vez en el
futuro humano, se entenderá la necesidad de los de las ideas con los de las
realizaciones, para la construcción de una civilización donde los humanos en sus
enormes diferencia, son complementarios y el respeto, más la solidaridad es
requerida.
Ω
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