La burocracia, en la
administración pública, históricamente estuvo y está bajo el dominio de poder
político de turno gobernando su sociedad. En el caso de las monarquías o
totalitarismos, dictaduras, su sumisión es total; formando parte de ellas los adictos al régimen o que figuran en sus
planillas o son parte de la clase gobernante.
En cuanto a la
calidad profesional para la administración, en esos estados, no es importante;
por ello a las burocracias siempre se les ha definido como incompetentes y
corruptas, con la propiedad ya genética de coimeras; que llegan a los cargos no
por los caminos de la calidad profesional o meritocracias.
Quien no tiene
objetivos, muere estancado, y quien se detiene, retrocede. Jamás existirá un
Estado sin Burocracias. Los sistema socialistas y comunistas declarados,
fracasaron finalmente en lo económico, porque sus burocracias eran estériles
para la sociedad, clases zánganas, parásitas.
Quien crea que la
sociedad en la que existe, debe beneficiar a cada habitante, no sólo a su clase
social, debe reconocer que es necesario una Burocracia diferente; la aplicación
a ella del concepto de meritocracia es un avance, más no lo es todo.
La principal
característica del burócrata para una nueva sociedad, de iguales derechos y
obligaciones para todos y cada uno de los habitantes, además de su alta competencia
para la función, sea, su moralidad, su ética, para no sabotear a la empresa del
Estado, ya porque sea agente de los enemigos de la empresa pública, ya porque
él mismo es enemigo.
Nada permanece, todo
cambia. Hay humanos a quienes les disgusta ver el hambre en sus patrias, en el
mundo; se disgustan porque saben que no debería ser así; con el enorme avance
de las ciencias y su aplicación la tecnología, usando la organización
empresarial para la alta producción, y calidad a bajos costos.
¿Son las tarifas de
los servicios justos?
Ω
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