Los europeos de razas blancas, siempre fueron los
depredadores del mundo; robaban y aún lo hacen, las riquezas naturales de
países de menor desarrollo. Estos países siguen en depredaciones, luchando
entre ellos, entre ellos inclusive, por ser los amos exclusivos del planeta;
ahora se enfrascan en guerras comerciales, económicas con otros continentes.
Allá en el nacimiento de las repúblicas
sudamericanas, Bolivia y Perú, tenían riquezas naturales en el demandado
salitre en esos tiempos; Inglaterra planeo el despojo a estos países de esa
riqueza armando a Chile para la guerra de expansión; como lo hacían en otros
lugares del mundo en que imperaron con presencia militar, cosa que lograrían,
perdiendo territorios estos países y entrando a explotar ese recurso empresas,
inversionistas ingleses al poco tiempo, exactamente como siempre se ha hecho
para quedarse con petróleo ajeno, minerales, pesca…
Exactamente como en la actualidad, la codicia de
los políticos peruanos de ese tiempo por gobernar, quedarse con los fondos del
fisco y presumir de poder político, implantar ideologías de poder social, el
Perú no estaba preparado para guerras que finalmente se perdieron hasta con la
yapa del puerto de Arica, entregado por yanquis ya entonces a Chile, en falsos
referéndums, y que también quisieron entregar a Tacna que se resistía a no ser
peruana, desde la misma guerra.
Como siempre, la traición, la cobardía de peruanos
mal nacidos, sentenciaron a muerte a unos pocos peruanos que defendieron hasta
el final de sus vidas este concepto abstracto de lo que es patria, como territorio,
como honor; que más que idea, es profundo sentimiento, emoción, pasión. Cayeron
peruanos como Bolognesi, Grau, campesinos y campesinas tacneñas fueron
exterminados; hasta la última resistencia en una casa de Alto de Lima, barrio
tacneño, donde unos pocos soldados niños dieron su vida antes de no ser
peruanos.
La resistencia continuó por muchos años en el
coraje de la mujer tacneña; jamás se rindieron, educaron a los nuevos niños en
patriotismo.
El tiempo reubica las cosas, quizás donde deben
estar; más no se debe olvidar que los pueblos no son codiciosos, no son
genocidas; los son personas, que se creen racialmente superiores, pequeños
grupos con poder político, militar, social, quienes bien organizados, roban al
mundo.
Para cerrar heridas, las historias nunca se
registran todas tal como sucedieron: hay sabiduría en ello; porque la
globalización de la humanidad es un objetivo finalmente, ante las leyes
naturales y sociales.
Mientras haya niños tacneños, mujeres tacneñas,
patriotas de verdad, soldados, campesinos, obreros con sangre de peruanos, los
demás pueden dormir tranquilos, porque los tacneños no abandonarán sus
trincheras en el sur del Perú.
Ω
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