La invisible escoba del otoño,
Limpia las ramas de hoja muertas,
Luego de largo sueño vendrá un
retoño,
Volverán las ramas de verde a
estar cubiertas.
Pero ahora las brisas también se
hacen frías,
Más largas las noches, los sueños
también,
El tibio hogar fácilmente no
dejaría,
Todo eso piensas mientras de las
ramas ves el vaivén.
Cuántos otoños recuerdas que has
pasado,
Desde la vez primera que una hoja
seca pisaste,
Volver a ese momento te hubiera gustado,
El crujido de aquella con
claridad recordaste.
Tu madre sentada en aquel parque
un libro leía,
Qué nítida su estampa está ahora
en tu memoria,
Sin darte cuenta una lágrima
pequeña de tus ojos caía,
De los recuerdos nunca tenemos
escapatoria.
Ω
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