Con esa pancita, don
Hernando de Soto, usted podrá aguantar largos periodos de recesión, de sequía
económica.
El presidente
Vizcarra tiene razón, adelantar las elecciones porque él está solo jugando un
partido que va perdiendo por goleada que aumenta cada semana; los
parlamentarios están furiosos porque no se reelegirán y tendrán que esperar los
tíos y tías, cinco o seis años para
volver a sus asientos tan cómodos y rentables; muchos no llegarán y se
enfurecen.
No hay mal que dure
cien años don Hernando. Pero queda todo un año para seguir gobernando; supervisando
el gasto del canon en los distritos o regiones que los tienen, y meter presos a
los incompetentes o ladrones del dinero de todos los peruanos; resolver
definitivamente el problema en Salud nacional, con atención gratuita a los sin
trabajo, desamparados.
Leyes para aumentos
de salarios, sueldos en la burocracia, pensiones de la ONP.
Usted sabe don Hernando,
que buenos contratos evitan malos litigios; no se consideró eso en el caso Tía
María que es una fogata que los comunistas quieren convertir en incendio,
aunque en su fanatismo también se incineren ellos, no les importa más que dañar
siguiendo órdenes de muy lejos que les pone petrodólares en las bolsas.
No debemos ir a nuevas
elecciones si no es con nuevas leyes electorales, discutidas profundamente; si
el periodo gubernamental debe seguir con está o ser de cuatro años sin reelecciones
inmediatas, con desafueros a los dos años por incompetencias o semejantes; hay
que discutir, si los nuevos gobernantes deben de reunir un perfil para ello,
con diplomados, maestrías en administración del Estado dictadas en
universidades. Con objetivos de que el Perú sea gerenciados por los mejores ciudadanos
capacitados para ello.
Las actuales leyes
para la explotación de los recursos naturales ya no van más a los ojos de las
nuevas generaciones cada vez más enteradas de cómo se regalan los minerales,
hidrocarburos, pesca y otros recursos con adendas vergonzosas similares a la
página once.
Hay que en un programa
revolucionario sin sangre, reconocer con títulos de propiedad a las comunidades
e individuos poseedores históricos de sus espacios de vida, culturales; algo de
su producción don Hernando.
No perdamos en dimes
y diretes políticos y en menopausias un
año más. Mano dura para el control interno, limpiar las instituciones legales
de las infiltraciones políticas. No perdamos un año más.
Ω
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