Si vamos a limpiar la
casa peruana de tanta corrupción, hagámoslo a fondo y rápido; todo error debe
ser pagado para quedar en paz.
Millones de dólares
invisibles en manos no merecedoras en lo ético, en lo moral; mientras la
economía se empieza a paralizar por falta de demanda. Faltan médicos y
enfermeras en los hospitales; policías bien pertrechados en las comisarías, con
leyes que los protejan a ellos, a sus familias y a la sociedad. Mejores sueldos
para la burocracia; mejores pensiones para los ancianos de la ONP.
Los políticos defienden
sus inmoralidades con algunos empresarios. Debe darse una batalla final en lo
de corrupción, para que el país continúe en su existencia normal de
desarrollarse; o nos hundiremos todo para placer de los resentidos sociales, los
anarquistas, los oportunistas de la cizaña y el totalitarismo.
Falta trabajo; donde
el estado, los gobiernos, deben pensar en la creación de empresas estatales,
especialmente en los agropecuarios, porque el empresario privado sólo piensa en
sus capitales y no creará nada sólo por altruismo. Debe empezarse por pequeños
aumentos, no inflacionables, a la burocracia, dineros que se obtienen de los
impuestos, tan grandes, supuestamente de la minería. Los aumentos a los
privados, deben salir de las utilidades de sus empresas, del éxito de ellas;
para producir el circuito económico; la cadena cerrada.
Eso es trabajo de los economistas libres,
creativos, no de los chicagos boys, o de los totalitarios de economía
centralizada, planificada. Pero ya.
Ω
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