El Fujimorismo son
sus bases, no sus parlamentarios invitados en su mayoría, temporales, porque la
agrupación política ha descuidado su organización y los hechos obligarán, a
todos los partidos políticos en Democracia, a una superior organización y no
existir a la chacota; con el carácter de club o que el fundador del partido es
el único con derechos a candidatear por el grupo, como una monarquía con dinastías,
totalitarismos, dictaduras, que se reflejan cuando son gobiernos.
Vivimos en el Perú,
con sistema social republicano y democrático; por decisión hasta con sus vidas
de sus pobladores más humildes; en una democracia,
que debe serla desde sus habitantes, células políticas, perfeccionada; con la
misión de una sociedad próspera para todo equitativamente; por calidad,
voluntad de los peruanos que lleguen a ser sus gobernantes temporales.
El actual capítulo en
la política peruana, que aún se vive, hará madurar políticamente a los
peruanos; a sus políticos y ojalá principalmente a sus electores, a sus
habitantes, ya desde la escuela. No culpemos al gobierno que hemos elegido,
como único responsables en las malas actuaciones.
La necesidad, en primer
lugar, de tener una organización eficaz, eficiente, en las agrupaciones
políticas democráticas, debe de existir en una democracia; donde la
organización nazca de elecciones internas, rotativas, voluntarias; con un plan
de gobierno para cada espacio del territorio, nacido en y para ese espacio de
comunidades; es decir proyectos de evolución social para los centros poblados, pasando por distritos,
provincias, regiones, macrorregiones por crearse y lo nacional.
Esto, y cuánto más,
nos empieza a enseñar la historia política actual, y que se sigue viviendo en
Perú. Este desorden ha provocado que empresas como la de la corrupción, haya
alterado profundamente la vida social en Perú; donde espíritus con bajeza,
dogmáticos, fanáticos, lacayos y siervos de ideologías totalitarias, aprovechan
para las venganza personales, ideológicas, que sólo el tiempo y su combate, mostrarán
en su verdadera faz.
Hemos tenido, hasta
la disolución del congreso, dos choferes peleándose por conducir el camión en
pleno movimiento, por los caminos o trochas del complejo territorio peruano, con
el Perú como contenido y que amenazaba por caer a abismos y destruirse. Ahora
se tiene un solo timonel; veremos que sucede en la historia inmediata y
mediata; con renovaciones profundas de gobernantes.
Puede ser que en
Perú, comiencen nuevos y diferentes capítulos; mientras sean para la
prosperidad de todas las poblaciones de peruanos o habitantes de este
territorio, todo estará bien. Sino, habrá que volver a corregir.
Ω
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