Perú, no produce la gente gobernante en cantidad
suficiente para resolver su problemática de desarrollo, evolución a una sociedad
mejor.
El estancamiento está en sus caseríos, caletas,
centros poblados menores, distritos, provincias, regiones; ante las fracasadas
macrorregiones que se suponen serían las respuestas para evolucionar. Hay
clases sociales que en medio de esto viven muy bien, y sin preocupaciones de
los que teniendo un trabajo, sus salarios son insuficientes; o jóvenes que sientes
se les pasa la vida y no se atreven a casarse porque si lo hacen y falta dineros
en sus hogares, los dramas se dan rápido. Jóvenes con profesiones, no tienen
trabajos; los gobernantes actuales no tienen tiempo para resolver estos
problemas; sus discusiones de política pasional les consumen el tiempo que el
Estado les paga.
Por ello, el gasto fiscal, como herramienta de
desarrollo ha fracasado; se pierde en malas obras de las que lo político salen
sin sanciones; dineros que desaparecen en burocracias infladas, politizadas, o
simplemente en corrupciones. O dineros encarpetados, por la falta de proyectos
de gobernantes estériles, que creen que la política es sólo para subirse al
caballo y no hacerlo caminar, trabajar.
Las autonomías institucionales, siempre han sido y
son oportunidades creadas para los mediocres y corruptos políticos de todos los
colores. No hay controles suficientes en las instituciones del Estado como en
la SUNAT, o leyes racionales, como las tributarias que sólo afectan a las
empresas en embrión y no a las grandes que quitan el cuerpo a la cobranza de impuestos,
asesoradas por pandillas de abogados.
Podemos concluir, que la administración del Estado
por medios políticos, en la democracia, ha fracasado. No es la política como
procedimiento, sino los políticos y sus ideologías de parasitar las sociedades
para beneficios personal, de pandillas políticas las que históricamente han
impedido la creación o existencia de sociedades más equitativas.
Para Perú, tal vez tengamos que contratar, de países
del primer mundo democráticos, gerentes para todos los niveles de gobernación.
Desde gerencias para los gobiernos distritales, provinciales, regionales y del
gobierno central; contratando por concurso a los asesores de los gobernantes y
no que estos den chamba a sus parientes, amigos o de sus pandillas, ideologías
políticas. Un gobierno, debe ser para todos los habitantes y no turnarse los
partidos políticos para beneficiarse cada vez que les toca gobernar.
Más allá de las ideas desesperadas por desarrollar
el Perú, en un país para beneficio material equitativo para todos sus
habitantes dentro de las leyes, debería escogerse unos pocos departamentos
chicos, de las tres regiones; formar equipos de trabajo, desarrollo con sus parlamentarios y ministros, para que
enterados de sus problemáticas, busquen resolverlas y no todo el país simultáneamente;
cuando se haya avanzado, en un programa, se pasaría al siguiente grupo; el
tiempo no se acabará.
Los peruanos tenemos que buscar la solución racional
a nuestros problemas y dejar las pasiones como guías de nuestras acciones. Las
luchas cavernarias, enterrarlas en el pasado.
Ω
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