Por eso, nunca
gratificamos los buenos actos; como policías que se enfrentan a delincuentes,
cae abatido el asesino, el ladrón; pero este
es liberado y al policía le abren proceso civil y penal.
Eso sucede porque a
las personas les han enseñado, más bien domesticado, que una balanza tiene un
solo platillo, donde se colocan los errores; pero la balanza tiene dos; donde
se colocan errores y aciertos, según para donde se incline debe ser la
sentencia: más errores que buenas acciones, vas preso; al revés, quedas libre.
Eso es juzgar racionalmente.
Ω
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