viernes, 29 de noviembre de 2019

¡AH, LAS DORADAS ABEJAS! TAL VEZ ALGÚN DÍA LOS HUMANOS SE INSPIREN EN ESTA ESPECIE ANIMAL PARA ORGANIZAR SUS SOCIEDADES HISTÓRICAMENTE DE DRAMAS Y TRAGEDIAS





Casi todos los humanos conocemos a las abejas, por su presencia en los jardines, cuando nos alimentamos con su miel, producto increíble de estos pequeños seres; nos advierten que, si no los molestamos, no nos punzarán con sus agujas que inyectan sustancias dolorosas
Los biólogos las han estudiado formando comunidades y bien organizadas en reparto misterioso de funciones. Nos hablan de una reina que pone huevos, pero no gobierna, de zánganos o los fertilizadores que no tienen otra función que la de fertilizar a las reinas y que cuando son demasiados en la colmena, son eliminados sin contemplaciones por las abejas guerreras o guardianas. Es decir, se ha estudiado a fondo a esta especie tremendamente útil a la naturaleza y a los humanos, fertilizan vegetales en la polinización estudiada en la escuela…etc. etc.
Pero lo que poco se menciona, tal vez por intereses, es que manifiestan una clara organización social, sin gobierno visible. Lo de la reina es más lírico que real. No tienen un gobernante, todas cumplen funciones específicas y complementarias de tal manera que el trabajo de todas permite la existencia de su sociedad. No hay luchas internas.
No hay parasitas, como ya se dijo, cuando hay demasiados zánganos que no trabajan por su función, son eliminados de manera violenta y sin contemplaciones siendo incapaces de defenderse. Cuando la colmena es atacada, se defienden hasta la última abeja.
Así, en esta especie de insectos pequeños, tan valioso para los humanos y la naturaleza, que pueden desaparecer por las actividades agrícolas con sustancias venenosas de lo humanos, que las están exterminando, en ellas encontramos estructura social sorprendente: no hay un cuerpo de gobierno; todas trabajan sin presiones; todas tienen funciones específicas; nacen y toda su vida trabajan sin quejas, sin quitar el cuerpo a la responsabilidad. No hay luchas entre ellas por el poder mandar o comer más.
Me queda una pregunta que me irrita por lo aparentemente ingenua: ¿Por qué el que creó, si así fue, a la especie humana, no la hizo a semejanza de la existencia de las abejas? ¿Por qué la lucha por el poder político, social, militar, religioso, económico? ¿Por qué el egoísmo, el parasitismo, las perversiones en la patética humanidad? La existencia de las abejas son una muestra de que la especie humana no es la superior; quizás por ello extingue a las pequeñas, zumbonas abejas.

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