Casi todos los
humanos conocemos a las abejas, por su presencia en los jardines, cuando nos
alimentamos con su miel, producto increíble de estos pequeños seres; nos
advierten que, si no los molestamos, no nos punzarán con sus agujas que
inyectan sustancias dolorosas
Los biólogos las han
estudiado formando comunidades y bien organizadas en reparto misterioso de
funciones. Nos hablan de una reina que pone huevos, pero no gobierna, de
zánganos o los fertilizadores que no tienen otra función que la de fertilizar a
las reinas y que cuando son demasiados en la colmena, son eliminados sin
contemplaciones por las abejas guerreras o guardianas. Es decir, se ha estudiado
a fondo a esta especie tremendamente útil a la naturaleza y a los humanos, fertilizan
vegetales en la polinización estudiada en la escuela…etc. etc.
Pero lo que poco se
menciona, tal vez por intereses, es que manifiestan una clara organización social,
sin gobierno visible. Lo de la reina es más lírico que real. No tienen un
gobernante, todas cumplen funciones específicas y complementarias de tal manera
que el trabajo de todas permite la existencia de su sociedad. No hay luchas
internas.
No hay parasitas,
como ya se dijo, cuando hay demasiados zánganos que no trabajan por su función,
son eliminados de manera violenta y sin contemplaciones siendo incapaces de defenderse.
Cuando la colmena es atacada, se defienden hasta la última abeja.
Así, en esta especie
de insectos pequeños, tan valioso para los humanos y la naturaleza, que pueden
desaparecer por las actividades agrícolas con sustancias venenosas de lo
humanos, que las están exterminando, en ellas encontramos estructura social
sorprendente: no hay un cuerpo de gobierno; todas trabajan sin presiones; todas
tienen funciones específicas; nacen y toda su vida trabajan sin quejas, sin
quitar el cuerpo a la responsabilidad. No hay luchas entre ellas por el poder
mandar o comer más.
Me queda una pregunta
que me irrita por lo aparentemente ingenua: ¿Por qué el que creó, si así fue, a
la especie humana, no la hizo a semejanza de la existencia de las abejas? ¿Por
qué la lucha por el poder político, social, militar, religioso, económico? ¿Por
qué el egoísmo, el parasitismo, las perversiones en la patética humanidad? La
existencia de las abejas son una muestra de que la especie humana no es la
superior; quizás por ello extingue a las pequeñas, zumbonas abejas.
Ω

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