La exigencia por salarios, sueldos racionales, justos, serán
siempre antorcha encendida de reclamos que, si los neoliberales o las empresas
comunistas no atienden, estarán vigentes, manifestados de diferentes formas.
Una de las torpezas
de los empresarios neoliberales o comunistas, es el de subestimar el valor del
trabajador que sin ellos no hay realizaciones, ni de papas, pan, vestidos,
automóviles, casas, ciudades...
Los trabajadores, universalmente no sólo son realizadores de
riqueza, junto con los empresarios, son también el mercado consumidor más
importante por ser millones en el mundo. Luego, eliminar de una estructura al
trabajador y cambiarlo por robots, o la lógica como método de razonamiento exacto
se jodió, o algo grave les espera a las sociedades robotizadas como futuros de
la especie humana.
En cualquier pensamiento económico, estructura, sistema, no
se debe desconsiderar al trabajador, representado por dirigentes sindicales absolutos,
liberados de las dictaduras secretariales de políticos o delincuentes infiltrados
en la dirección de sus sindicatos, como inevitable generador, realizador,
materializador de riquezas y como consumidor de lo que produce, siendo ellos
finalmente la mayor parte del mercado; realidad que no se quiere mostrar a las
sociedades.
Ω
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