miércoles, 18 de julio de 2018

LOS HERMOSOS Y ONEROSOS TEMPLOS TEMPORALES DEL CULTO AL FÚTBOL PROFESIONAL EN TODO EL PLANETA TIERRA






La arquitectura es una de las bellas artes; no es bello sonido; no es pintura de tamaños pequeños; escultura; ni narrativas en verso o prosa; o danzas folclóricas o sofisticadas; no es impresionismos, es impresionante, por sus enormes volúmenes.

 El arquitecto, crea en esas enormes masas no sólo belleza, que no es su objetivo, porque lo es la utilidad, funcionabilidad; pero conjuga ambos.

El fútbol profesional, es un fenómeno humano, social, universal, y económico poderoso. Está organizado para que sus consumidores o espectadores, mediante un pago, puedan recrearse en él. Se ha formado un máximo organismo que lo administra a nivel mundial, la FIFA; que entre sus funciones está la organización de campeonatos internacionales cada cuatro años; realizado en países sorteados.

El país sede, está comprometido a contribuir con los espacios para el juego; los estadios; con rigurosas condiciones o características de funcionabilidad, pero no en lo estético, que queda casi a responsabilidad de la arquitectura y sus artistas.

Los países participantes, más exacto, los aficionados de cada país, viven paraísos, infiernos y purgatorios, como en el caso de los peruanos. Pero estos estados futbolísticos no son permanentes como en la religión; se renuevan por ser cíclicos; luego tarde o temprano las lágrimas se convierten en risas y al revés; y el estado de purgatorio, es el del temor de retroceder o la esperanza, más confiada a los sentimientos que a la razón, avanzar.

Los estadios deben estar descentralizados en el país anfitrión; deben tener básicamente capacidades y seguridades para todo ser que esté temporalmente en ellos. Y allí nace la razón de este microartículo: “La temporalidad de estos monstruos de la construcción material”.

Allí está la historia de estos seres de concreto, hierro y cemento; sudor mental y corporal de cientos de obreros haciendo sus funciones de convertir los dibujos en un plano en realidades. No se puede dejar de recordar otras construcciones fabulosas de cada cultura en el pasado; castillos, palacios, hoy enterrados o cubiertos de nuevo por la naturaleza; fueron y ya no son más que recuerdos.

Disculpen amigos, amigas, por la extensión de una noticia; la mayoría de estos templos al fútbol, porque no se volverán a usar en décadas, si es que sobreviven, quedarán abandonados; pero con la conciencia de que fueron materializados con los aportes de millones de humanos que rugen de placer o callan en sus lágrimas al ver a sus muchachos perder luchando hasta el agarrotamiento.

Me pregunto, como aficionado al fútbol, qué se sentirá, estar en medio de estos templos, hoy silenciosos, ya en tantos lugares del mundo; quizás, en un esfuerzo de memoria o imaginación, se sienta el ruido fantasmal de miles de gargantas gritando la razón de este deporte: el gol triunfador o la angustia callada de la derrota.


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