miércoles, 4 de julio de 2018

LAS GRATIFICACIONES A LOS TRABAJADORES EN PERÚ, UN INYECCIÓN DE LIQUIDEZ A LA ECONOMÍA PERSONAL Y SOCIAL




Ningún trabajador en Perú, por percibir los salarios más bajos del continente, podría ahorrar; esto lo hacen algunos empresarios de las pequeñas empresas y las superiores.
 Sus salarios no cubren los gastos del mes; es decir, todo lo que percibe por su trabajo es consumido, en alimentos, vestido, vivienda con los servicios, educación, transportes a la escuela, al trabajo, medicinas y servicio,  que se pagan en billetes siempre, por el deficiente  sistema sanitario…antes del fin de mes.
Las gratificaciones, Fiestas Patrias, Navidad, reconocimiento a su labor constante en la empresa, son un respiro en sus gastos personales, y lo más importante, que nunca, por intereses ideológicos, se menciona: son inyecciones esporádicas, famélicas a la economía peruana; porque todos esos dineros van al consumo, a pagar deudas, para cubrir los fines de mes.
La estructura, sistema económico capitalista, es como un Motor y su Combustible; donde el motor es la Oferta, que no se moverá sin el combustible de la Demanda. A más combustible, más potencia en el motor.
 Se sabe; pero se esmeran, los del poder y los lobos a sus servicios, a que no lo sepan los electores, que no hay economía viva, sana, sin consumo, sin la acción principal del salario. Los consumos de los ricos, no hacen economía, son los pocos dólares individuales, pero en millones y millones de ellos los que crean las riquezas, en producción y consumos.
Si para los trabajadores, son importantes las gratificaciones, lo es también y más para la producción; es decir empresarios, y Estado, en cuanto a los impuestos que no cobra a los grandes por las adendas.
En Perú, hay dos gratificaciones históricas: la de Fiestas patrias y Navidad; falta la del Día del Trabajador. Dineros que se consumen en el motor de la economía.
Los trabajadores peruanos se merecen algo más que las gratificaciones que no son favores por la argumentación descrita, esa nueva gratificación por el Día del Trabajador; porque los salarios son bajos; porque mucha gente está sin trabajo, sostenidos por la familia. Respeto a ese peruano que se forma para un Perú nuevo.
 Un peruano puede estar triste, hasta con lágrimas, apretando su bandera al pecho por grandes penas; pero cuando se trata de su patria, su rostro se le ilumina, su boca produce un gran grito, que lo produce en cualquier lugar del mundo: ¡Arriba Perúuuuuu!

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