Ningún sistema, puede alterar la naturaleza de las cosas,
las tortugas serán siempre lentas, rápidas las liebres; cada ser tiene sus
propiedades y características definidas por las leyes del universo y son
valiosos en lo que son, mientras no haya contradicciones.
Entre las características diferenciales de los humanos está
que unos son individualistas y otros equipistas. Hay deportistas que se
desempeñan a gusto y calidad en el box, en el tenis, en las artes marciales;
otros brillan en el fútbol, básquet, vóley…denunciando sus naturalezas.
Tal parece que estos brillantes jugadores de fútbol, a pesar
de actuar en equipos, son más productivos cuando el accionar del equipo, es alrededor de ellos, para ellos; que tienen que
rodearse de otros que complemente con ellos, que les sirvan en otras palabras;
pero cuando tienen que hacerlo rigurosamente en equipo, no funcionan.
Además, no es lo mismo jugar por dinero en un club, donde
nunca se entregan 100% y otra, cuando tienen que defender colores patrios,
nacionalistas donde fuerzas espirituales, sentimientos de honor, orgullo,
intervienen; donde los jugadores no tan brillantes muestran energías no vistas
o conocidas como cuando juegan por clubs.
En el otro platillo están los jugadores netos de equipo o
flexibles para ello, como Neymar y Suarez.
Ambos tipos de futbolistas son valiosos, pero en sus
universos. Trabajo en equipo para un buen resultado, es el de la orquesta
cuando toca una sinfonía, donde todos los instrumentos, 80, 90, son de igual importancia. Pero en un concierto,
existe un instrumento solista, para el que toda la orquesta sirve.
Tal vez tengamos que ver así el fenómeno de un Ronaldo, de
un Messi, de un Lewandowski, luchando por el triunfo con jugadores que no están
estructurados para ellos, por naturaleza; porque todos, individualistas o
equipistas, nos dan espectáculos maravillosos, con sus destrezas, inteligencias
y lo más valioso: entregas hasta el límite del agotamiento que es la impronta.
Mi admiración por
ellos; porque crean espacios de tiempos en nuestras vidas donde si hoy
lloramos, mañana estaremos eufóricos, abandonados a la alegría del triunfo de
lo nuestro.

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