Ya ningún humano desconoce cómo este material indestructible
llamado genéricamente plástico, tan útil, práctico para la vida de los humanos,
sea a la vez, una vez desechado, un contaminante que poco a poco va
estrangulando a las ciudades y sus habitantes.
Se plantea, como solución, el reciclaje, pero es casi
imposible ello, porque los procesos eficientes son desconocidos o
extraordinariamente costosos.
Sin embargo la solución teórica es simple: no volverlos a
producir y reemplazarlos por otros materiales
inofensivos. Es decir, que los Estado prohíban su producción a las empresas que
los hacen; totalmente; con compensaciones para ellas.
Pero estos empresarios, no lo harán; no dejarán la creación,
o aplicación de leyes contra lo que les da riqueza, y la codicia es poderosa.
Semejante a la solución del narcotráfico que se terminaría haciéndolo formal.
Como se ve, la solución es simple, pero semejante a que la humanidad tenga en
la mano la receta que no podrá aplicar por no tener el poder real para hacerlo.
Siempre la especie humana ha sido víctima de sus propias creaciones
y el pésimo uso de ellas, sólo porque los grupos poderosos pueden aislarse de
los daños; mientras las mayorías viven entre las basuras.

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