Tú qué sabes lo
que es estar siempre solo,
Haber sido, indiferente olvidado en el camino,
Más que importa que nadie mire lo que ya no controlo,
Si olvidado en lejano lugar era mi destino.
Siempre una lágrima habrá en mi alma por ti,
Siempre estarás en mí en algún rincón de mi memoria,
Nadie me dijo que amarte no debí,
Nadie me dijo que la pena de amar no era transitoria.
Como una niña que se cansa de jugar con su juguete,
Que no le importa ya en qué rincón lo deja,
Que ya no volverá con él no lo promete,
Sólo a la distancia ver que otro la corteja.
Tú alma no sabrá lo que es quedarse sola,
En lodoso camino obscuro quedar abandonado,
Por amor no correspondido el espíritu se inmola,
Otra lágrima por ti se forma, por no ser ya recordado.
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