Nada enferma más a la mayoría de estudiantes, que el
aprendizaje de la parte de Cálculo en la matemática; el cálculo no es toda la
matemática, no es importante porque las máquinas lo hacen. Una placera en el
mercado, sea papera o carnicera, pollera; sabe dar vuelto de cien soles cuando
le han comprado, usando su calculadora; sin secundaria tantas veces; esa es la
vida real, no la de la mayoría de veces infierno en el cálculo matemático.
Orondos lo maestros
plantean: “Si el cuadrado de la edad de un abuelo, más la mitad de la edad de
la hija de la cocinera, es el doble de la edad de un parlamentario, pregunta
¿Cómo se llama el burro del lechero— es decir de su animalito—?
Lo más importante de las matemáticas, es el estudio de las
variables que contiene un objeto o fenómeno, las relaciones entre ellas y
su expresión ecuacional o formularia de
ellos. El cálculo, simple o complejo, viene después, hasta con programas y máquinas.
Cuando Leibniz inventada la calculadora mecánica, los
pensadores de la época decían: “La matemática es el producto más pobre del
intelecto humano, porque hasta las máquinas la hacen”.
En el sistema educativo peruano, nunca se ha sabido cuánta y
qué matemática enseñar, a quiénes; a quienes obligar; las pruebas pisa los
espanta, los humilla, les importa una cáscara de plátano.
Sin olvidar que la matemática es la ciencia, hasta con algo
de arte creativo, de la medición y que sin mediciones la humanidad no puede
existir.


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