No tiene nada de
malo no saber leer, mientras hagan cosas positivas, para el individuo, la
familia, la sociedad, la humanidad.
Yo no sé leer en
ruso, ni chino; pero tengo funciones económicas, sociales; como otros que
siembran papas, cebollas; enseñan en las escuelas o venden choclos o sirven en los
transportes de las cústers.
Las gentes de
vidas, filosofías sencillas, no necesitan saber mecánica cuántica, —que dicho
sea de paso es charlatanería europea; cambiaron el éter inglés por el
tiempo-espacio alemán; y hoy desarrollan la mecánica cuántica; habrá tiempo
para las discusiones—; las gentes de mentes simples, viven, y debe dejárseles
vivir sin convencer a los millones de que serán burros porque no leen los
libros que no pueden vender y que se harían millonarios si todos esos millones
leyeran ¿?
Hay interés económico,
otros, para que todos se droguen con las lecturas y consuman mensualmente dos o
tres novelas; dicen que para ser culto, y el que no lo es, es ignorante ¿?. Sin embargo, hay dos clases de
personas: los mentales o intelectuales, y los manuales o prácticos; que para
aprender a sembrar camotes, no necesitan ser egresados universitarios, magísteres,
doctores con nuevos descubrimientos; basta con la enseñanza directa o un manual
de enseñanza, que son los que se deberían usar con esas personas de poco uso de
la mente especulativa, sin privarlos del derecho a la libertad o no de leer.
Siempre ha
existido un puñado de intelectuales por millones de manuales; la naturaleza, previendo
la creación de las sociedades humanas, inventó al humano complementario; ningún
intelectual podría sembrar media hectárea de papas sin loquearse; y
difícilmente un manual encontraría nuevas teorías para mejorar sus productos en
cantidades, calidades, costos y todas esas ideas del cerebro lleno de información.
Aún en estos
tiempos, y quizás por más siglos o milenios, los humanos no comprenden ni
aceptan lo de complementaridad social. El más astuto intelectual, o violento manual,
tratará de explotar a los demás, debido a la imperfección en su estructura de
pensamiento, sentimiento; al predominio del instinto salvaje de sobrevivencia
que no sabe cuándo sentir que la lucha entre humanos ya no es necesaria.
Sin embargo, qué
tirano o casta totalitaria, podría encadenar eternamente al humano que tiene como
tuétano el sentimiento de libertad, más que el de propiedad.
Ω

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