domingo, 7 de abril de 2019

LEER O NO LEER, HE ALLÍ EL PROBLEMA








No tiene nada de malo no saber leer, mientras hagan cosas positivas, para el individuo, la familia, la sociedad, la humanidad.

Yo no sé leer en ruso, ni chino; pero tengo funciones económicas, sociales; como otros que siembran papas, cebollas; enseñan en las escuelas o venden choclos o sirven en los transportes de las cústers.

Las gentes de vidas, filosofías sencillas, no necesitan saber mecánica cuántica, —que dicho sea de paso es charlatanería europea; cambiaron el éter inglés por el tiempo-espacio alemán; y hoy desarrollan la mecánica cuántica; habrá tiempo para las discusiones—; las gentes de mentes simples, viven, y debe dejárseles vivir sin convencer a los millones de que serán burros porque no leen los libros que no pueden vender y que se harían millonarios si todos esos millones leyeran ¿?

Hay interés económico, otros, para que todos se droguen con las lecturas y consuman mensualmente dos o tres novelas; dicen que para ser culto, y el que no lo es, es  ignorante ¿?. Sin embargo, hay dos clases de personas: los mentales o intelectuales, y los manuales o prácticos; que para aprender a sembrar camotes, no necesitan ser egresados universitarios, magísteres, doctores con nuevos descubrimientos; basta con la enseñanza directa o un manual de enseñanza, que son los que se deberían usar con esas personas de poco uso de la mente especulativa, sin privarlos del derecho a la libertad o no de leer.

Siempre ha existido un puñado de intelectuales por millones de manuales; la naturaleza, previendo la creación de las sociedades humanas, inventó al humano complementario; ningún intelectual podría sembrar media hectárea de papas sin loquearse; y difícilmente un manual encontraría nuevas teorías para mejorar sus productos en cantidades, calidades, costos y todas esas ideas del cerebro lleno de información.

Aún en estos tiempos, y quizás por más siglos o milenios, los humanos no comprenden ni aceptan lo de complementaridad social. El más astuto intelectual, o violento manual, tratará de explotar a los demás, debido a la imperfección en su estructura de pensamiento, sentimiento; al predominio del instinto salvaje de sobrevivencia que no sabe cuándo sentir que la lucha entre humanos ya no es necesaria.

Sin embargo, qué tirano o casta totalitaria, podría encadenar eternamente al humano que tiene como tuétano el sentimiento de libertad, más que el de propiedad.











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