La explotación minera
en Perú, y de los recursos naturales, debe ser de absoluta transparencia para
toda la ciudadanía. Dejar los minerales en el subsuelo, otros recursos en la
naturaleza, no benefician a nadie, salvo emotivamente a los cavernarios
antimineros o anti progreso.
En el Perú se
necesitan financiamientos para su desarrollo, pero con beneficio para todos;
los préstamos internacionales, sólo hacen eternamente dependiente a los
peruanos, especialmente del FMI; pero el no controlar la explotación, es dejarse
explotar; como lo han hecho desde que llegaron los europeos por oro a nuestro
continente. La extracción con beneficio equitativo para los inversionistas,
Estado y pobladores, es equilibrio al cual hay que llegar.
Luego, en el caso Las
Bambas, debe definirse el cómo debe ser la inversión desde ahora; la
responsabilidad de los inversionistas, del Estado Peruano; de los pueblos en
que se encuentran estas riqueza, que no tienen ningún valor sino son extraídas.
Cajamarca, el caso de Bagua, es un ejemplo de lo que no se debe de hacer.
Sólo usando
racionalmente los recursos naturales de Perú, los peruanos podremos desarrollar
el país en bienestar material para todos equitativamente; o el destino de los
peruanos será el de sólo sobrevivencia; como el tal andrajoso sentado en
riquezas.
Ω
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