Los peruanos no
tenemos una real estructura económica; tenemos riquezas, pesquera, forestal,
minera, agricultura de exportación creciente, hidroeléctricas por las alturas
de sus montañas donde caen aguas en cualquier cantidad, y humana, con enormes
potenciales de inteligencias múltiples; pero somos débiles en manufacturas; ni
siquiera la de dar valor agregado a nuestras materias primas; esto por las
incapacidades de los gobernantes que siguen instrucciones de los países desarrollados.
Los gobiernos son sólo
capataces, esbirros, caporales de los amos de siempre: de los grandes capitales
internacionales coludidos con los nacionales, para sus solos provechos.
El sistema
educativo peruano, desde la colonia, ha sido colonizador; no liberador, constructor
de sociedad superior, es formador de peones, obreros no especializados en la
gran tecnología; con candados para el
propio desarrollo, en todas las áreas de la economía finalmente; el objetivo
siempre fue y es de mantener a Perú y países semejantes, como simples
proveedores de materias primas, con poblaciones semi ignorantes en ciencia y
tecnologías; que son las productoras de bienes, y que son los creadores de las
riquezas finalmente.
El poder de los países
explotadores es muy grande aún; más no será eterno, con finales para ellos difíciles
de adivinar, aunque el más cercano sería el de otra guerra, esta vez atómica,
con el exterminio de cuatro mil millones de humanos y con siglos quizás de
recuperación; otra forma, será un milagro.
El desarrollo económico
de Perú, con el consecuente social, depende de la política, que ahora no es
nacional; que es impuesta por fuerzas internas de clase y externas, como se dijo, coludidas. Lo
actuales disturbios políticos en Perú, no olvidemos, han nacido por denuncias
contra la empresa coimera desde lejos, externamente, no nacionalistamente; ya
sabremos por qué se hizo la denuncia desde un país explotador.
Tal vez por
instinto, tal vez subconscientemente, los peruanos ponen cadena larga entre sus
políticos y su parte económica-social; y camina sin hundirse aún.
Lo peruanos no
tenemos una estructura económica basada en sus grandes recursos naturales,
generalmente sin darles valor agregado, por los impedimentos de fuerzas
externas e interiores.
Dada la situación
política en Perú de la actualidad, sólo queda la profundización de ella, su
epílogo, para salir a nuevas veredas.
La especie humana,
y entre ella los peruanos, sudamericanos, latinoamericanos, no desaparecerán. Quedan
cientos, miles de años para la existencia de los humanos; ya como cien mil
millones de ellos en los próximos siglos, o con sólo quinientos millones después
de la guerra atómica entre neoliberales y comunistas.
Ω
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