Focalizando que hubo un momento, y sigue
habiéndolo, en el universo, en que masas de energías puras se convierten en
materia, como planetas, agujeros negros, satélites y asteroides que se
despedazan en meteoritos, debemos considerar que todo esto sucede en un marco
de poderosas energías y fuerzas gravitacionales. Esta energía genera campos
donde existen todos los cuerpos o astros cósmicos en permanente movimiento, ya
de traslación o de giro alrededor precisamente de astros de energía
gravitacional; mientras, el universo se expande por ahora.
Hace muchos siglos en que los humanos pensadores
tratan de entender el universo en que existen; con pequeñas aproximaciones, van
explicando el cómo es científicamente, hasta el por qué, para qué,
filosóficamente.
Entre tanto por hablar, Albert Einstein, uno de
los grande físicos teóricos, que dio origen a la mecánica cuántica, es decir la
búsqueda de la estructura del átomo, hablaba de que Dios, no jugaba a los
dados; dando a entender que en el universo existe orden, no caos; un caos donde
todo choca contra todo.
Por extraño equilibrio, entre los campos de
gravedad y el movimiento inicial de las masas, ya de energía o materia, se
formaron los sistema planetarios; donde las grandes masas son sometidas a las
leyes de gravitación universal: girar los planetas, planetoides, asteroides,
alrededor de una estrella; como el caso en la vía láctea del sistema solar con
sus planetas, entre ellos, nuestra pequeña y singular Tierra.
Una vez determinada la estructura del sistema
planetario, el sistema funciona eternamente, por ahora, de la misma manera:
unos astros girando alrededor de otros; en función de la atracción de grandes
masas.
Pero no sucede lo mismo con las partículas de energías
o cuántos, que pueden atravesar campos gravitacionales con muy pequeña
atracción; también se observa la poca atracción sobre masas pequeñas; (Por eso
los niños pueden jugar la semana entera con poco combustible y sin agotarse).
Recordemos que entre Marte y Júpiter existe el
cinturón de asteroides; (También hay otro más allá de Plutón). Estos asteroides
tienen masa suficiente para estar en órbita en el campo gravitacional del Sol,
desde que se formaron al fallar la formación de un planeta en su órbita.
Los meteoritos son partículas o trozos pequeños de
materia, que sí pueden evadir la acción del campo de gravedad y moverse sin
rumbo por el espacio desde que fueron despedidos en algún fenómeno; los
reconocemos en las noches como luces fugaces que se despedazan o se volatilizan
al rozar a grandes velocidades la atmosfera terrestre.
Sin cansar más: los Asteroides se mueven como por
rieles como lo hace un ferrocarril y difícilmente abandonan sus trayectorias en
el sistema en que estén; por ello decir que alguno hará pedazos a la Tierra es
no considerar lo científico. Es verdad que muchos pasan en sus órbitas cercanas
a la Tierra, y desde la prehistoria han sido vistos con impresionantes
cabelleras de fuego; pero no son un peligro de colisión. El Universo tiene un
orden.
Ω
No hay comentarios:
Publicar un comentario